
Juan Gelman dice: “Kafka tiene razón una vez más: “La mentira se ha convertido en el orden mundial”- extraído del libro:
Afganistán. Iraq. El imperio Empantanado-, refiriéndose a la construcción argumental de los conflictos bélicos impulsados por EEUU. Tanto el
“terrorismo” como el gobierno estadounidense buscan, con su retórica del bien contra el mal, imponer una política que, en sí, es
antipolítica. No se construyen alternativas, no se proponen soluciones. Se constituyen porque hay opresión y la necesitan para existir.
Me gustaría
saber qué es El Orden. Cada vez que un líder mundial habla de orden y seguridad, me hago la interrogación: “Qué es el orden…, quién lo
ordena...”.
Nos encontramos ante el guión mediado de una historia; la ficcional muerte de Osama Bin Laden. Así, como ayer pensaron
las guerras de Irak y Afganistán, hoy nos leen un nuevo cuento; un crimen “justiciero” y un cuerpo que desaparece. Privan de este modo a
los ciudadanos del mundo del derecho a escuchar lo que tenía para decir ante un tribunal el supuesto líder de una red terrorista con objetivos poco
claros, y recursos humanos, materiales y financieros de origen difuso. De esta manera, los sicarios hablan por nosotros. Ellos se apropian de la pluma
para redactar este conflicto; ellos nos leen su realidad; ellos no nos dejan interpretarla, ellos nos la cuentan.
Se impone –una vez más- la
perversa racionalidad dictatorial del sujeto desaparecido, y recuerda lo que alguna vez dijo el presidente de facto argentino Jorge Rafael
Videla: “Frente al desaparecido, en tanto esté como tal es una incógnita, no tiene entidad, no puede recibir un tratamiento especial, es un
desaparecido. No tiene identidad, no está, ni vivo, ni muerto, está desaparecido”. Quien no vive, no habla, y quien no habla, “no
existe”. Si tomamos en cuenta la lógica de esta retórica, es posible que lleguemos a una conclusión; Osama, el terrorista, nunca existió.
Sin creer en las teorías conspirativas existentes, me pregunto, ¿Al Qaeda es real?, o también surgió de una estrategia militar, construida y
convertida en mito por el poder y los medios. No importa si Bin Laden vive o no, esto no es lo esencial. Lo que sí preocupa, es que haya desaparecido
una voz que el mundo necesitaba oír para esclarecer hechos de la historia reciente. Pero no, nos quitaron esa posibilidad. No podremos enterarnos; al
“Sr.Terror” lo desaparecieron. La misma personificación del mal –así es como fue estigmatizado-, se esfumó una vez más. El
Poder o El Orden así lo quiso.
La verdad no es clara. Lo real es irreal. Lo cierto es dubitable.
Kafka y Gelman hablan con verdad. La
mentira es el orden. Pero lo cierto y lo real sí existen. La mayoría de las personas no buscamos este orden y no deseamos esta seguridad, nosotros
solo queremos más progreso, más libertad, más democracia y más paz.