El jueves 3 de noviembre se presentó en Tucumán el Protocolo de Atención Integral a Víctimas de Violaciones Sexuales. Organizado por el Ministerio de
Salud de la Nación y el Programa Integrado de Salud de la Provincia de Tucumán, el evento tuvo por objetivo presentar el Protocolo, elaborado por la
cartera nacional de Salud, sensibilizar en este tema a los profesionales de la salud involucrados en la atención de víctimas de violencia sexual y
generar un espacio de reflexión y discusión sobre este tema desde el abordaje intersectorial.
La doctora Adriana Álvarez, referente del
Programa Provincial de Salud Sexual y Reproductiva ofició de anfitriona, y la doctora María Laura Díaz, del Programa de Salud Sexual del Ministerio de
la Nación llevó adelante la presentación del protocolo.
Durante la mañana, Díaz expuso ante los/as asistentes la experiencia desarrollada
en la guardia del Hospital Pirovano de Buenos Aires, en la cual se reciben numerosas consultas de víctimas de violaciones. “Hemos aprendido
mucho en estos años acerca de cómo tratar a las víctimas. Nos ayudó a capacitarnos el Centro de Estudios de Cultura y Mujer; otra buena parte la
aprendimos de las obstétricas del Hospital, que son un nexo entre lo médico y lo psicosocial. La facultad no nos forma en perspectiva de género.
Tenemos mucho que aprender. Muchas veces los profesionales prejuzgan a las víctimas por cómo llega vestida, por ejemplo. Hemos aprendido a pedir
permiso para tocarles el cuerpo y a avisarle y explicarle detalladamente todo lo que hacemos. La piel de cada uno es lo que nos separa. Hay que ser
muy respetuosos”, explicó.
En ese sentido, Díaz se refirió a la importancia de tener un protocolo de atención, contra la revictimización,
en la medida que evita que la víctima sea revisada reiteradas veces, que deba contar repetidamente su situación, se protege la intimidad y se
contempla la complejidad y lo difícil de la situación. “El Protocolo recomienda siempre creer en el relato de la víctima y acompañarla lo
más posible en su sufrimiento. Sabemos que la violación es una situación muy traumática, pero está demostrado que con redes de contención muchas
víctimas se fortalecen y salen adelante”, agregó la médica.
La expositora se refirió, también, a la amplitud del concepto de violación.
“Tenemos cada vez más víctimas de violaciones orales. Durante mucho tiempo se discutió si las orales eran violaciones. Hoy ya es indiscutible.
Es más, recibimos muchas víctimas que están devastadas porque la violación oral compromete la voluntad. En la violación oral la víctima siente que
tuvo que hacer algo, a diferencia de las vaginales o las anales, donde sienten que no pudieron resistirse. Es un daño muy
grande”.
Obligación de los mayores
En la exposición sobre el protocolo se enfatizó en la obligación de los adultos (docentes,
médicos, etc.) de denunciar los casos en los que se sospeche que ha habido violación en el caso de menores de edad. Esta obligación está contemplada
en la Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. “Muchos médicos se resisten a hacer la
denuncia porque no quieren ir a la justicia, que los citen, etc. Pero si seguimos así vamos a terminar en la Justicia por no haberlo hecho”. De
acuerdo con lo aportado por algunos de los participantes, en nuestra provincia existe una Ley de protección de niños en riesgo, que contempla a
las personas hasta los 18 años y obliga a los médicos y psicólogos a denunciar cualquier posible situación de riesgo, en sentido amplio.
Díaz
también destacó la necesidad de que cada provincia e incluso cada zona o institución adapte el protocolo a sus realidades, estadísticas, etc. Y la
importancia de sensibilizar, generar compromiso y fomentar el estudio del contexto entre los médicos.